Chubb amplió su oferta de seguros para proyectos de energías renovables en América Latina, en un momento en que la región acelera su transición energética y aumenta la necesidad de proteger nuevas inversiones frente a riesgos climáticos, operativos y financieros.
Según cifras de la Organización Latinoamericana de Energía citadas por la compañía, 67% de la generación eléctrica de América Latina y el Caribe provino de fuentes renovables en abril de 2026. A nivel global, las energías limpias representaron más de 85,6% de la expansión de capacidad, de acuerdo con datos de IRENA.
El crecimiento abre oportunidades para desarrolladores e inversionistas, pero también eleva la exposición a fenómenos naturales, retrasos en la entrada en operación y riesgos asociados con la construcción y funcionamiento de nueva infraestructura.
El crecimiento de las energías renovables aumenta la necesidad de gestionar riesgos
La transición energética está llevando a América Latina a incorporar una mayor proporción de proyectos solares, eólicos y otras fuentes renovables.
Ese avance exige no solo capital y capacidad de ejecución, sino también mecanismos que permitan absorber pérdidas cuando una obra se retrasa, una infraestructura resulta afectada o un tercero sufre daños durante la construcción u operación.
“El crecimiento de las energías renovables en América Latina es innegable, pero también conlleva riesgos asociados a los fenómenos climáticos extremos y fluctuaciones del mercado”, afirmó Juan Pablo Saldarriaga, vicepresidente de Líneas Comerciales para Chubb Colombia.
Chubb amplía coberturas para proyectos de energía renovable
La oferta incluye seguros de responsabilidad civil, dirigidos a cubrir posibles daños a terceros durante la construcción u operación de los proyectos.
También contempla cobertura por Pérdida de Beneficios Anticipados (ALOP), diseñada para respaldar financieramente a una empresa cuando se presentan retrasos en la puesta en marcha de una instalación productora de energía.
A esto se suma la protección de infraestructura frente a desastres naturales y eventos climáticos extremos, uno de los riesgos que gana relevancia a medida que aumenta la inversión en activos energéticos expuestos a condiciones ambientales.
La protección se extiende a toda la operación del proyecto
Chubb plantea además un enfoque multilínea que integra suscripción, ingeniería de riesgos y gestión de reclamaciones.
La lógica es acompañar distintas etapas del proyecto y no limitar la cobertura a un solo riesgo o momento de la operación.
“La transición energética no solo se trata de producir energía limpia, sino de hacerlo de manera segura y sostenible”, señaló Juan Pablo Saldarriaga.
América Latina enfrenta el reto de financiar y proteger nueva infraestructura
Aunque la región muestra una alta participación de fuentes renovables, los desafíos relacionados con infraestructura y acceso a financiación, especialmente para lograr una transición más amplia e inclusiva.
Para los inversionistas, esto implica que la viabilidad de nuevos proyectos dependerá no solo de costos, regulación y disponibilidad energética, sino también de la capacidad para gestionar riesgos desde la etapa de construcción.
La expansión de la oferta de Chubb refleja esa evolución: a medida que crece la infraestructura renovable, también aumenta la necesidad de estructurar mecanismos de protección que den mayor previsibilidad a desarrolladores, financiadores y operadores.