Los ciberataques gobiernos se consolidan como el principal frente de riesgo digital. Según el informe Ciberinteligencia de amenazas del segundo semestre de 2025 elaborado por NTT DATA, la administración pública y los gobiernos registraron 3.343 incidentes en solo seis meses.
El reporte advierte un cambio estructural en el modelo de agresión: menos ataques disruptivos inmediatos y más intrusiones silenciosas, prolongadas y estratégicas, orientadas a maximizar impacto económico, político y reputacional.
El ciberespacio como escenario geopolítico
El informe señala que el ciberespacio se ha convertido en un ámbito estratégico donde confluyen tensiones económicas, políticas y de seguridad.
La fragmentación tecnológica, los cambios en alianzas internacionales y la presión geopolítica impactan infraestructuras digitales, cadenas de suministro y sectores críticos, dificultando la atribución de ataques y la cooperación entre naciones.
Este entorno favorece confrontaciones indirectas capaces de generar disrupciones sin escalar a conflictos militares abiertos.
Inteligencia artificial como multiplicador ofensivo
La integración creciente de inteligencia artificial en operaciones de ciberespionaje, desinformación y automatización ofensiva reduce barreras de entrada y acelera ciclos de ataque.
El uso de IA amplifica campañas híbridas tanto por parte de Estados como de actores criminales avanzados, elevando el nivel de sofisticación y persistencia de las amenazas.
En paralelo, el ecosistema criminal experimenta fragmentación. La caída de grandes foros y marketplaces clandestinos no disminuye la actividad ilícita: la redistribuye hacia canales privados más opacos, brokers de acceso inicial y mercados especializados.
Sectores más afectados y costo global
Después de gobiernos (3.343 ataques), los sectores con mayor volumen de incidentes fueron instituciones educativas (1.140), servicios financieros (957), tecnologías de la información (802) y telecomunicaciones (614).
El impacto económico global del cibercrimen se estima en US$10,5 billones anuales.
A pesar de avances regulatorios y operaciones policiales internacionales, el informe advierte una brecha persistente entre cumplimiento normativo y resiliencia operativa real.
María Pilar Torres Bruna, Head of Cybersecurity de NTT DATA, señaló que los ataques buscan condicionar procesos y estrategias de largo plazo, lo que exige una aproximación integral orientada a la detección contextual y la anticipación estratégica.
El informe concluye que la gestión del riesgo debe evolucionar más allá del cumplimiento regulatorio hacia una ciberseguridad integrada en la estrategia corporativa y estatal.
En un entorno de amenazas persistentes y adaptativas, anticipar y comprender el contexto será tan importante como desplegar tecnología defensiva.