Parque Arauco presentó las tendencias de estilo de vida que marcarán el consumo en Colombia durante 2026, con una lectura centrada en bienestar, autenticidad, diseño, funcionalidad y experiencias más conscientes.
La compañía identifica tres grandes frentes de transformación: hogar y decoración, vestuario, y deporte outdoor, categorías donde el consumidor colombiano está dando más peso a la calidad, la experiencia y el diseño en sus decisiones de compra.
El hogar como refugio emocional
En decoración, el hogar gana valor como espacio sensorial. Marcas como Olfand Brand, The Candle Shop y Casaideas apuntan a ambientes que combinan calma, identidad y funcionalidad.
La tendencia ya no se limita a decorar espacios, sino a construir atmósferas que reflejen bienestar y personalidad. Fragancias, cristalería en tonos ámbar, verde y café, texturas orgánicas, tonos tierra y productos pet-friendly hacen parte de esa evolución.
Moda más versátil y consciente
En vestuario, el consumidor aparece más selectivo. La moda de 2026 prioriza durabilidad, calidad y prendas capaces de moverse entre distintos momentos de uso.
Americanino apuesta por la estética varsity con su concepto Analog Mood; Carolina Herrera destaca siluetas oversize y accesorios en tonos vibrantes; y TOUS conecta joyería con vínculos emocionales mediante su campaña de Día de la Madre “Thanks Mom”.
Outdoor: del rendimiento al estilo de vida
El deporte y las actividades al aire libre dejaron de ser una categoría aislada. El outdoor se convirtió en una expresión de bienestar, movilidad e identidad urbana.
Topara, marca del grupo Nalsani, impulsa prendas, equipaje y accesorios inspirados en la diversidad de Latinoamérica, mientras Totto incorpora materiales más conscientes, como textiles reciclados a partir de botellas rPET, en bolsos, morrales y accesorios.
El consumo busca más sentido
La lectura de fondo para el retail es clara: el consumidor colombiano está comprando menos por impulso y más por conexión con utilidad, diseño, experiencia y propósito.
Para centros comerciales y marcas, esto cambia la competencia. Ya no basta con tener producto disponible; el desafío está en crear propuestas que interpreten cómo las personas quieren habitar, vestir, moverse y vivir. En esa transición, el retail físico conserva relevancia si logra convertirse en un espacio de descubrimiento, experiencia y construcción de estilo de vida.