Tras la publicación de los resultados del Icfes 2025, más de 767.000 estudiantes que presentaron las Pruebas Saber 11 deben tomar decisiones definitivas sobre su ingreso a la educación superior en 2026. Este puntaje, que va de 0 a 500, definirá acceso a cupos universitarios, becas y esquemas de financiación educativa.
El volumen de decisiones es enorme: solo en 2024 se titularon 719.623 bachilleres, una cohorte distribuida principalmente en ciudades como Bogotá (100.358), Medellín (32.855), Cali (31.734), Barranquilla (19.335) o Cartagena (16.252). Todos ellos enfrentan ahora un punto de quiebre académico y financiero.
Rutas académicas después del Icfes: entre carrera inmediata o pausa estratégica
De acuerdo con Ana María Gordillo, orientadora académica y Country Product Manager de EF, las decisiones más comunes se agrupan en cinco caminos:
Ingresar a una carrera universitaria, según proceso de admisión y puntaje Saber 11.
Formación técnica o tecnológica, orientada a empleabilidad rápida en áreas como logística, sistemas, salud básica o electricidad.
Preuniversitario, para mejorar puntajes en áreas críticas y aplicar nuevamente en 2026.
“Pausa inteligente”, un periodo de 3 a 12 meses para aclarar vocación, ganar independencia, fortalecer finanzas personales y prepararse para becas.
Inmersión en idiomas en el exterior, especialmente inglés, entre 3 y 6 meses, con acompañamiento vocacional.
Incluso, Harvard ha recomendado en sus cartas de admisión posponer un año el ingreso a la universidad para aprovechar experiencias formativas que fortalezcan la madurez y la vocación.
Para Daniel Cardona, psicólogo clínico y experto en salud mental, “entre los 16 y los 18 años se toma una de las decisiones más costosas de la vida: qué estudiar y dónde”. Por eso, asegura, es clave que el estudiante experimente antes de comprometerse con cinco años de matrícula.
El inglés, un determinante académico y laboral
Uno de los hallazgos más contundentes del insumo es el rezago del país en bilingüismo. El EF English Proficiency Index 2025 ubicó a Colombia en nivel “bajo”, posición 76 a nivel global, peor que en 2024. En jóvenes de 18 a 20 años, el dominio cayó a “muy bajo”.
El estudio de ANIF muestra que hablar inglés aumenta 15,5% la probabilidad de conseguir empleo y 24,5% la posibilidad de acceder a mejores salarios. Gordillo lo resume así: “el mercado laboral premia al perfil bilingüe desde el día uno”.
Elegir carrera: decisiones de alto costo emocional y financiero
El Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) evidencia que la matrícula se concentra aún en unas pocas carreras tradicionales: Administración de Empresas, Medicina, Derecho, Psicología y Contaduría. Pero la elección apresurada puede conducir a deserción o cambio de programa, problemas que persisten en el país.
Cardona sugiere que los jóvenes se hagan preguntas esenciales antes de matricularse:
¿En qué actividades me va bien sin agotamiento?
¿Qué entorno laboral imagino para mi futuro?
¿Qué problema quiero dedicar años a resolver?
¿Estoy escogiendo para mí o para tranquilizar a mi familia?
¿Necesito otro idioma para la carrera que quiero?
Una generación que decide su futuro inmediato
Con una cobertura de educación superior que supera el 57%, Colombia ha avanzado. Pero el desafío sigue siendo que los jóvenes entren a programas que realmente correspondan con sus intereses, vocación y proyección laboral.
El periodo posterior al Icfes ya no es simplemente el paso a la universidad: es una decisión financiera, emocional y estratégica, que puede determinar la trayectoria profesional de toda una generación.